martes, 5 de febrero de 2008

LO SE

Hoy me despedi de alguien, creo que era un chico pero ni siquiera estoy segura.

La verdad es que lo hice por desesperación, esa auténtica que sale de lo más profundo de una misma y la atormenta dia y noche sin dejarla dormir sin soñar.

A veces la vida hace que te cruces con alguien que merece la pena conocer y admirar por su sentido del humor. Por alguna extraña razón se fijó en mí y creyó que era misterio mi mutismo.

Entré en el juego por respeto y admiración , esperando cada día como en el poema de "Los 10 negritos" que desapareciera.

Le hablé y seguí su juego. Lo cierto es que cuando nos conocimos me desconcertó. Se movía en un ambiente que deconocía por completo e intenté conocerle... Le seguía como un corderillo , a rojas pues a rojas, a negras pues a negras...

Lo disfruté porque admiraba lo que hacía y creí que se daba cuenta que yo tambien jugaba, que cuando reía era por la broma , por su ingenio... pero me equivoqué.

Y cuándo ves que no te ven, que hacer?
Decir adios y desaparecer, sin despedidas pomposas, ni explicaciones, porque para esa persona por mucho que te duela ,la verdad es... que no estás.

2 comentarios:

Francisco M. Ortega Palomares dijo...

La presencia invisible. Para muchas personas, aunque estemos delante, no existimos. La vida es una larga despedida.

Gracias, Tequila, por tus comentarios en mis blogs. También por el enlace del Garbanzo Negro donde puse un vínculo tuyo.

Recibe un saludo cordial.

Lúzbel Guerrero dijo...

¡Oiga mi cuate!; ¿y no sabía si era chico o chica?, pos bien despedido está